
Nuestros antiguos buscaban el fuego para conservarlo, para mimarlo; para extraer vida de sus llamas, para cocinar, para calentarse. Nuestros modelos trataban de encontrar el fuego para exterminarlo, para extinguirlo. Entre nubes de humo y árboles calcinados por el fuego en rebeldía, consiguieron atrapar a alguna de sus lenguas, pero él prometió regresar cada estío para rememorar tiempos pasados en que era idolatrado, para saludarles cínicamente y quemar sus campos, sus hogares, sus tierras. Disparé pero ya había huido.
1 Comentarios:
No te has perdido una eh?
Así es la vida delante de la trinchera jejeje.
Muy buena como todas
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