07/02/2007


Nuestros antiguos buscaban el fuego para conservarlo, para mimarlo; para extraer vida de sus llamas, para cocinar, para calentarse. Nuestros modelos trataban de encontrar el fuego para exterminarlo, para extinguirlo. Entre nubes de humo y árboles calcinados por el fuego en rebeldía, consiguieron atrapar a alguna de sus lenguas, pero él prometió regresar cada estío para rememorar tiempos pasados en que era idolatrado, para saludarles cínicamente y quemar sus campos, sus hogares, sus tierras. Disparé pero ya había huido.

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

No te has perdido una eh?
Así es la vida delante de la trinchera jejeje.
Muy buena como todas