El felino se desperezó contra la mano de la dama después de vencer su suspicacia, aun así , el recelo no se disipó de su rostro animal, mientras permanecía ajeno al depredador de la Fuji que le observaba atento, preparado para el disparo. Disparé displicente y sin el más mínimo remordimiento de conciencia
3 comentarios:
Fantástico.
has dejado un bn tremendamente agresivo. está ien.
Una imagen maravillosa y ahora la descubro!!! el blanco y negro está genial y la pose del gato es fantástica.
Saludos!
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