Conjuramos fantasmas a un año vista con buenos propósitos. No me hizo falta proponérmelo para el primer día del año, hoy hace 21 días que dejé de fumar.
Disparo del pasado que se hace presente con su sonrisa.
Recaigo virgen con la resaca de una cena opípara y recuerdo el cielo limpio del Sur, su luz sobre la madera, sobada, hastiada de viandas campestres y ayer merecedora de mis sueños.
Disparé a quemarropa y no jugué con el foco en Photoshop, lo juro por estos ojitos que se han de comer la tierra
Hogar dulce hogar..., a mas humo ¿Mas actividad? SS.MM le dieron confundido el telefono de lso bomberos y se puso a fabricar jugutes de calor y humo...
Si, son los míos, hace dos días que han decidido dejar de funcionar decentemente y ahora les chuto de todo. Nunca he sentido una sensación de mayor agobio que la de abrir la boca y que el aire no entrase, el miedo hace que el corazón se ponga a mil y demande aun más oxigeno, ese que los pulmones se niegan dejar entrar.
“Hola, me llamo Santi , soy adicto a la nicotina y hoy hace dos días que no fumo”
… Llegué a la vuelta de la curva siguiendo el tintineo, pero en el camino de nieve solo unas huellas delataban su presencia. Alcé la vista pero el sol me cegó y no pude ver nada, aun así disparé.
Fui sólo, sin el príncipe. A él le habría encantado ver lo que yo vi en el puente del pozo de arcilla. Al llegar a casa no lo conté. Me habrían internado. Le habría encantado, yo le hubiese podido decir que se escapó del trineo, cansado de recibir órdenes y que había elegido nuestra cascada selvática, para pasar su retiro.
Prefiero el frío de la larga noche, que mantiene en vilo mis sentidos; el mármol a la madera que desgarra la piel, el hielo a la llama que ilumina, el viento gélido al agua que me ahoga. Puede que aun sea joven.