Lancé palabras al viento y se quedó con ellas, me las robó en vez de transportarlas. Por eso ahora confío en el Messenger y los sms y en el manos libres del coche para comunicarme. El viento robó mis palabras y no puedo imaginar lo que hará con ellas: En boca de quien las pondrá o en que oídos las depositará.
Leo, como Hamlet a Polonio, “palabras y mas palabras”, pero me las han robado. Antes culpaba a mi memoria de pez, pero ahora sospecho del viento. Leeré y me las guardaré. Y cuando quiera recordar cambiaré las imágenes por palabras para quedarme con la instantánea precisa.
He pagado mi pan con palabras valiosas, lo hacia en el pasado, no me las robaba el viento, las lanzaba a la multitud y por ellas me pagaban. Ahora ni siquiera hablo bien y no puedo venderlas. Hubo otra temporada en la que vendí mi colección de palabras escritas a devoradores ávidos, a lectores convulsos, luego traté de trocar las repetidas y de nuevo venderlas, pero eran devoradas sin fruición y como yo tengo vocación de cocinero consumado dejé de hacerlo.
Y esta mañana el hijo puta el viento va y me las roba, juro que las lancé al viento y que nunca llegaron a tus oídos
"El Sueño va sobre el Tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño..."
(Lorca dixit)