Lisboa 6 perdido entre palabras
Perseguido por las palabras y el hombre de la navaja, que nunca deja de atormentarme con su erudición, arribé a un café eterno, lleno de luz, en la ciudad de la luz. Lisboa se abrió ante mi en el fondo del a pequeña taza del café cuando comprendí las palabras del navajero y entendí su soledad. Dejé que el arma me disparase pero no sentí la bala.



