descenso de la cruz
No recuerdo muy bien cuando dejé de rezar. Puede que fuera cunado supe que mi dios me necesitaba como plañidera, que alimentara su orgullo, no era suficientemente poderoso para mi. Descubrí que sólo tenía que desear mudo y que nada hace más fuerte que el silencio. A mi dios le ofrezco mi silencio. Disparé tarde pero con silenciador




















