Mostrando entradas con la etiqueta disparo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta disparo. Mostrar todas las entradas

23-mar-2008

La boca del diablo

De tener ritmo, el tiempo lo tiene cambiado en Portugal. En Cascais el tiempo lo marca el oleaje rompiendo contra la boca del diablo, donde decenas de pescadores se afanan con las capturas regaladas por el atlántico feroz que alimenta a su vástago por la garganta profunda de rocas. Disparé al aire para no asustar y la detonación se diluyó entre los embates del agua.

24-sep-2007

El hogar perdido

Cada uno de mis disparos se ha convertido en un “instante decisivo”. No dije vital, ni siquiera importante, sólo decisivo. Es como cuando, a 100 kilómetros por hora, el ocaso te sorprende, de regreso a casa desde el hogar perdido. No paré el coche para disparar. La reprimenda de la dama fue sonora por mi imprudencia pero el astro no podía responder a mi homenaje con un accidente ocasional. Prometo no disparar más a 100 por hora.
Finaliza así la serie de animales cuyas miradas empezaban a torturar mis preciados pecados y pesadillas.

09-jun-2007

Figura fugaz

Una figura fugaz cruza el parque municipal a media tarde en busca de una sombra imperecedera bajo un sol cenital flemático de un mediodía. Sentado en un banco de piedra analizo las evoluciones de los niños, hoy sin arena para enredar. Disparé con desidía , dejando hacer a la fuji en automático.

22-may-2007

Gárgola

L a bestia acechaba a los incautos de la superficie, en borreguiles filas de colas eternas de acceso a cauciones pavorosas. Después de media hora de espera, yo, borrego como el que más, me percaté de la presencia de la gárgola y disparé en defensa propia para capturar su espíritu, encerrarlo en una botella de vidrio verde y lanzarla al mar como un mensaje de pavor. Aun guardo la botella y recuerdo el disparo

19-may-2007

Displicente

El felino se desperezó contra la mano de la dama después de vencer su suspicacia, aun así , el recelo no se disipó de su rostro animal, mientras permanecía ajeno al depredador de la Fuji que le observaba atento, preparado para el disparo. Disparé displicente y sin el más mínimo remordimiento de conciencia