La boca del diablo
De tener ritmo, el tiempo lo tiene cambiado en Portugal. En Cascais el tiempo lo marca el oleaje rompiendo contra la boca del diablo, donde decenas de pescadores se afanan con las capturas regaladas por el atlántico feroz que alimenta a su vástago por la garganta profunda de rocas. Disparé al aire para no asustar y la detonación se diluyó entre los embates del agua.


