Enviado de mi dios
Quiero entregar mis pecados al demonio yo personalmente, paso de redenciones hipócritas y que me los roben (los pecados).
El averno debe ser un lugar la ostia de divertido. Allí, con todos los cachondos del mundo mundial, a los que confundieron con mala gente…, calentitos, con orgías, sin prejuicios por que ya todos hemos sido juzgados, (aquí iba a poner con unas tías de la ostia, pero mejor no por que sí no luego lo lee mi mujer y piensa cosas raras, ¡Ui! al final se me ha colao entre los paréntesis).
Mi cielo y mi infierno son diferentes, por que mi dios también lo es. Mi dios es un tipo cojonudo, que no quiere que le recen por que dice que eso son chorradas, que de verdad ofrece libre albedrío y no te juzga luego por ello.
Por que es que hay que ser cabroncete: mucho libre albedrío, libre albedrío…. pero si el albedrío no es el adecuado, la pifias y de cabeza al infierno. Pues no. Mi dios de verdad perdona, y no hace falta que te humilles ni nada con perdones zafios, por que el es la ostia de listo y sabe cuando lamentas los errores. Eso si tampoco le gusta que le imploren. Bueno pues eso que el tipo no te roba los pecados, te deja que hagas lo que quieras con ellos.
Mi amigo Fernando Blázquez disparó por mi por que yo no quería cargarme en París al enviado de mi dios.





