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30-mar-2008

Principe Brujo

Sorprendí al príncipe jugueteando con sus poderes sobre los peleles de PVC. Debí asustarme, pero ¿No es acaso atrevimiento la ingenuidad que le permitía mostrarse en todo su esplendor, mostrar sus habilidades en la oscuridad de la estancia en la que se había recluido? Disparé sin ánimo de turbar

17-feb-2008

Principe lector

Hubo un tiempo que vivíamos del romance. Hoy, nos han obligado a elegir la plata. Es mezquina pero alimenta aunque a mi no me sacie. La plata por la que aun nuestra alma se encuentra en venta, a la espera del mejor postor. El demonio puja pero se ha vuelto rácano y no nos consigue. Satán se ha convertido en una grácil damisela del mal y los curas acrecientan la puja sin compasión. Disparo para mostrar mi puntería y lo hábil que soy dando caza a espíritus. Desperté de siesta y el príncipe leía.

07-feb-2008

Playa de Porto

Los caminos se sueñan a la llegada. El trazado sinuoso cruza una y otra vez impidiéndonos ser. Pues ser es marcharse, o llegar incluso. Algún amigo dijo que perdí mi aire brujo se cruzó ante mi el camino y lo tomé. Regreso cada día de la selva a un hogar tranquilo en el que dejo de disparar para no herir.

30-ene-2008

El Camino del príncipe

Desoyó mis gritos y persistió en su andar distraído, me esforcé hasta el denuedo por hacerme oír y corrí veloz como el viento tratando de darle alcance, hasta que me di cuenta que de mi garganta no surgía el sonido más leve y que mis pies se anclaban al camino como en una pesadilla. Disparé para salvarlo de ningún peligro.


10-dic-2007

Musico Ambulante


N unca aprendí a bailar, a lo sumo a tararear con la puntera del zapato. Como dice Fito, soy sordo de un pie, así que envidio a los danzarines y el danzar mismo y envidio la danza en si misma que es como vivir toda una vida en un instante, “instante decisivo”. Disparé al músico ambulante y una cuerda del contrabajo me dejó tuerto además de cojo. Tenía el punto de mira mal ajustado.

18-may-2007

Perdido en el infinito

El príncipe se perdió en el infinito mientas toda una corte de rayos de luz perseguía sus pasos rellenando de sombras sus ausencias. Aun se me olvidó disparar recreándome con mi mirada en su mirada, con mi ausencia en su ausencia, tratando de adivinar sus planes. Disparé en un momento de lucidez, sin intención de dañar.

07-ene-2007



El de la izquierda, que llega presuroso al objetivo, es mi hijo, vital. El de la derecha, de espaldas, mirando al pasado en su memoria bajo la boina, mi padre, que pierde sus recuerdos y olvida con facilidad las pequeñas cosas. El hoy y el ayer en una instantánea que permite comparanzas. Disparé con alevosía tratando de atrapar la prontitud del pequeño y la flema del mayor