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20-ene-2008

Viaje de regreso

El desencanto me vuelve sarcástico y lanzo mis mordaces dardos contra inocentes que se desesperan ante tanta ferocidad encubierta de ingenio. Soy poderoso por que mis aspas son capaces de repartir grandes cantidades de mierda inservible. Los efectos del sueño me maduran y me corteja la mentira, bullen en mí los síntomas del abatimiento contra el que me revelo.¿Cuan grandes y en que gran cantidad genera la mente humana necedades ante cualquier tipo de presión? En mi caso las necedades se generan por pura decepción.
Disparé tratando de capturar los rayos del sol, líbreme algún dios de haberlo conseguido


07-ene-2008

Corsarios en la ensenada

Danzamos en el éter, juntos en el peligroso y anaranjado sol de media tarde. Contaba el Comendador que no somos dueños de nuestros deseos. Somos prófugos de la pasión. Nos damos a la fuga, huyendo de nuestra conciencia opresora y nos dejamos mecer por los rayos de sol desde el último baluarte de la isla. Como los corsarios desesperados por un botín embarrancado en la ensenada, cabalgamos desbocados hacia la orilla para mojarnos de la paz del mar.

10-oct-2007

Puesta Palomares 3

Me apremia la ORA en Madrid, verde esperanza, pero alejado de las agujas que rascan el vientre de su cielo al fin y al cabo. 600 Kilómetros para comerme los colores de la noche y de regreso, la vigilia del conductor. Gracias al coche, que me trajo aun inerte de puro sueño y me depositó en casa sano y salvo pero sin fotos a 10 por hora. Regresé a las puestas de Palomares y recordé los disparos a ras de suelo

24-sep-2007

El hogar perdido

Cada uno de mis disparos se ha convertido en un “instante decisivo”. No dije vital, ni siquiera importante, sólo decisivo. Es como cuando, a 100 kilómetros por hora, el ocaso te sorprende, de regreso a casa desde el hogar perdido. No paré el coche para disparar. La reprimenda de la dama fue sonora por mi imprudencia pero el astro no podía responder a mi homenaje con un accidente ocasional. Prometo no disparar más a 100 por hora.
Finaliza así la serie de animales cuyas miradas empezaban a torturar mis preciados pecados y pesadillas.

07-jul-2007

El hoyo 6 se abre al caminante cerrallanero como plataforma de salto hacia la urbe. Uno se imagina poder ser trasladado por los rayos de sol cual mota de polvo hasta el tejado de su hogar. Antes de echarme a volar disparé para descubrir la trayectoria de losrayos y entregarles mi billete a casa.